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sábado, 16 de febrero de 2008

Ensamble poético en el zócalo capitalino

El amor en todos los tiempos con sabor agridulce.


Así como una guayaba,
que ha brotado de campos y espacios tan naturales como la tierra,
concebimos al amor.
A aquella palabra cotidiana y tan vieja como la misma creación.
No hemos sabido del todo de donde viene la guayaba,
cuál fue su antecedente y cómo llegamos a concebirle
con el nombre del amor


Así como una guayaba,
al amor hay que comerlo en primera instancia, por la superficie
con su peculiar suavidad de la corteza,
con calma hasta llegar al centro, a lo más profundo;
con pulpa dulce y armoniosa, acompañada plácida y cotidianamente
por sus compañeros de espacio y existencia:
las semillas, los huesos, las piedas;
ésas a las cuales estamos acostumbrados
ya que son parte de la guayaba
desde que tenemos uso de razón.


Para comer la guayaba,
sin embargo, en cambio y como otra alternativa,
hay quienes deciden colarlos o sacarlos de la pulpa mientras se deleitan
para no sentir esas cosas un poco duras,
molestas o simplemente raras para las muelas.
Son poco digeribles y seguramente si los amorosos les comen en exceso
se romperían las adarajas


Así entonces,
teniendo tan presentes a las semillas o huesos o piedras del amor,
decidiremos si comemos a la guayaba como creemos que nos han enseñado,
como nos apetezca, o totalmente alejados de la pequeñísima posibilidad
de rompernos los dientes.


JEGOMROS


Pornografía para vos


Que no te dejen libre
Que te apresen
Que te corten las manos y los labios

Juntemos a los desertores de Antequera
Para invadir la oscura noche de tu cama

Que ninguna gota de sudor resbale a través de tu ropa
Porque mi boca está sedienta de todos tus fluidos

Que para atravesar con un hilo tu columna
Sorban las huestes de San Jorge
El fuego del dragón, Yamata no Orochi,

Que te plantes árbol del conocimiento
Que te mimetices con la doncella Kushinada
Y venga yo cruzado para desenvainar
A tizón, me gane yo tu mano

Que me sepa tus planicies y montañas
Como primigenio geógrafo, inaudito
Que vengan los demonios
Montados en sus esqueléticos jamelgos
Con sus lanzas romanas

Que no te dejen libre
Que te crucifiquen
En la puesta de sol de sus imperios
Que vengas pidiendo de mi cuerpo
Para entrelazarme con tu aroma
Y resucitemos después de sernos uno

Que te trunquen el camino
Y me bañes desde el nacimiento de tus pechos.


Uno sólo es el cómplice

uno nace
comprueba con la caída
la psicología del aire
entonces uno vuelve
regresa la cara a la brisa
para descubrir en ella el canto de la sirena
pero uno deja de creer en los unicornios
y en la mano de la mujer hambrienta

uno también muere en algún instante
tal vez uno no se dé cuenta
pero poco a poco el esqueleto va formando
tentáculos sedientos de agonía

uno se castra sentimentalmente
opta por solidarizarse con el género humano
del cual uno sólo es un número
quizás un hombre
que ama a una mujer
pero ésta sigue sin darse cuenta

uno pregunta en los hospitales
revisa las noticias vespertinas
intuye que si ella no ha llegado a casa
algo grave debió sucederle
uno se siente preocupado
rabiosamente preocupado
sabe que ninguna lámpara mágica
acaso tampoco ningún oráculo

uno de por sí sufre de insomnio
y se prepara durante la merienda
para enfrentar el día siguiente
pero algo le dice que ella no duerme en donde siempre
y comienza a cuestionar la latitud de la mirada
observa los astros para descubrir en qué senderos anda

uno también deja la fe
y se vuelve hipocondríaco
se inventa una rara enfermedad
pero ni médicos ni curas
y deja de luchar contra su mente
aceptando que ella ocupa cada planicie de
su masa gris
cada zona de Brocca y de Wernicke

uno intenta dormir
pero comprende cuando su abuela se preocupaba por su madre
uno irrita a los súcubos que noche a noche lo visitan

uno se vuelve un eunuco del corazón
se vierte la piedra en la sangre
se considera apto para no morir de amor
uno realmente está pensando en no morir de amor
y busca desesperadamente en los noticiarios
la señal que le diga que todo está bien
se aguanta el llanto
y la pesadez en la garganta
el nudo del maremoto
que baña sus adentros
pero uno finge no saber qué es lo que le pasa
está preocupado

uno platica con los fantasmas
triste
preguntando si acaso ella... pero no
uno espera que la tecnología le dé la respuesta a su búsqueda
mientras se sigue preparando para enfrentar al mundo la mañana siguiente
y
a uno no le queda mas que dudar de su propia existencia
si le pasara algo
si tal vez
(ojalá esté con un viejo amante)

uno enciende la radio
especula
ir corriendo hacia dónde
si la ciudad está llena de batallas contra el sol

toma el móvil
intenta por enésima ocasión
uno escucha
se quedó dormida

y uno
a pesar de que reconstruye al mundo
se queda sin ganas
porque asesinó el sueño
con bastantes dudas
pero uno
uno
uno, dice ella,
nunca siente nada.

La toma

Tomo tu cuerpo de muñeca inflable
lamo
el semen esparcido
que hace brillar el pelambre de tu coño
Mis yemas fuego
recorren unas huellas dactilares;
subo
Un águila en sus ojos
merodea el nido
cadera
rodillas,
El juego entrelazado
el hartazgo de dominar jaguares
En la estancia hay olores confundidos

Julio César es vencido en la cama de Cleopatra
Nuestra mente pierde
fenecida imaginación ante el torrente;
la locomotora sangre humea gotas
salina convulsión
La solución de un suero muerdesponjas
Tu cuerpo es un ayate
donde derramo mi saliva

Tomo tus nalgas tulipán
abierta grieta
hundo la ballesta
el líquido carnal y la sumisión
De Alexander por
unas tetas como las tuyas
unos muslos como los tuyos
Toma mi cabeza y húndela
hasta que sacies tu hambre

Tomo tus labios de Poderosa Afrodita;
-película de Woddy Allen-
vertido el yo
en el causal aroma que habita
donde dos anatomías
hacen de un cuarto de motel
un privado paraíso

Toma mi pene
sacúdelo en tu boca
líbame desierto
hasta la médula y los huesos
quítame la voluntad y cógeme
Toma tu ropa y vete.


Edgar Khonde

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-"Nosotros somos el Proyecto Teresa" -dice Nacional. El Teresa nace a partir de una visión conjunta de Nacional y Ciudadela un día en que los dioses estaban descuidados. La primer versión, concebida como un ensamble entre diversas disciplinas conjugadas sobre el escenario, dura alrededor de un año, presentándose en foros de la Ciudad de México. Para ese momento en la probable alineación Nacional es voz y guitarra y Ciudadela es voz, acompañados por dos chicas en bajo y batería. Después se tranforma, El Teresa hace títeres, radio, rutinas cómicas, comienza a producir espectáculos. El primer gran salto de una etapa a otra se da durante la clausura del recital de poesía chilango andaluz, en aquella ocasión Proyecto Teresa produce el que hasta el momento ha sido catalogado como el mejor slam de poesía de todos los tiempos en la México. Ahora en esta tercera etapa, El Teresa, fiel a su costumbre en el aspecto multidisciplinario, ha incorporado las herramientas tecnológicas a su quehacer vagabundo. -Y en eso andamos, en querer hacer las cosas y en hacerlas bien y en brindarlas -dice Ciudadela. El Proyecto Teresa Ciudad de México elteresa.blogspot.com reseñado por: Professional Cynic